QUÉ ES LA KÁBALA

Qué es la Kábala

 

El trabajo, la labor, que se desarrolla a través del estudio de la Kábala.

 

por MariCarmen Blasco

 

 

Associació Amics de l’India

Cloenda 2001/2002

15/06/02

 

La palabra Kábala suena, de por sí, como algo raro; es complicado explicar lo que es la Kábala para el estudiante. Nos toca remontarnos un poco a sus orígenes, de dónde procede y qué es lo que propone.

La Kábala lo que nos propone es una actitud ante la vida de dar y recibir. La palabra Kábala, en hebreo, significa “recibir”, “recepción”. Viene del verbo Kibel que quiere decir “recepción”. Para ser capaces de recibir hay que tener una actitud ante la vida abierta y una actitud de escucha, de escucha a todo lo que está alrededor y a todo lo que del mundo en que nos desenvolvemos nos propone como experiencia de vida y de interiorización de esa misma experiencia. Por lo tanto todo el trabajo que propone la Kábala es una preparación, en alguna medida, a esa actitud de recepción, de estar atento a todo lo que nos sucede en el exterior y qué es lo que produce en nuestro interior. Cómo vivimos, cómo afrontamos, cómo somos capaces de superar cualquier experiencia que la vida nos propone. Visto así, cualquier tradición, cualquier estudio, cualquier sistema de desenvolvimiento espiritual nos va a proponer lo mismo, efectivamente, no hay nada nuevo sobre la tierra y lo que propone la Kábala es lo que propone cualquier línea de desenvolvimiento espiritual, y digo desenvolvimiento espiritual y no crecimiento personal, porque no se trata de un crecimiento exclusivamente sino que de lo que se trata es de un trabajo interior para un desenvolvimiento interno y espiritual que sea focalizado o transmitido a través de lo que cada uno de nosotros estamos utilizando como instrumento de comunicación, que es nuestra personalidad. O sea, es un crecimiento interno que debe manifestarse a través de todo aquello que nuestra personalidad manifiesta en la vida.

Kábala, pues, es el sistema que nos permite una buena recepción de los mundos interiores, y podríamos decir de los mundos superiores a través de nuestro mundo interior. La Kábala propone hacer vivo aquí y ahora, en el mundo en que nos estamos desenvolviendo, los principios espirituales que han llevado a cabo toda la creación.

Para el cabalista es importantísimo el trabajo en el medio en que nos toca vivir, no debe nunca huir del medio ambiente en el que ha aterrizado en la vida en que estamos viviendo. Para el estudiante, el que está intentando recorrer el camino de desenvolvimiento espiritual dentro de la tradición de la Kábala, es importantísimo el medio en el que se desenvuelve, nunca huirá de las condiciones materiales en las que está inmerso en esta vida presente. Por lo tanto nunca la Kábala será un sistema de huida ante los problemas, ante la vida que nos ha tocado vivir: Si vivimos en una ciudad donde todo es muy rápido, donde es importante un nivel social, donde es importante ganar dinero, donde es importante tener un mínimo de aspecto físico para poder comunicarse con la gente, para un estudiante de Kábala eso son medios importantísimos de desenvolvimiento espiritual, no son obstáculos, no son cosas que deben ser dejadas de lado, son precisamente los instrumentos que hacen reconocer a uno mismo cómo él se desenvuelve y cómo maneja a nivel exterior e interior esas circunstancias que le ha tocado vivir.

Un cabalista jamás se irá a la cima de una montaña, se hará ermitaño, nunca se irá a una cueva a meditar las veinticuatro horas del día, nunca renegará, nunca renunciará a su posición social. Si esta es muy elevada, si en esta vida le ha tocado vivir con una posición social elevada sacará la lección y la experiencia que esas circunstancias le proporcionan; igualmente un cabalista, un estudiante de kábala, que sea una persona muy humilde tampoco renegará de esa condición y vivirá esa experiencia como aquello que la vida le proporciona para su desenvolvimiento espiritual.

Quiero decir, que para todo estudiante de Kábala, para todo caminante del sendero de la Kábala, las circunstancias que le han tocado vivir en la vida presente son importantísimas y para nada huye de ellas, sino que las asume, las vive plenamente con esa actitud de escucha, de recepción de lo que esa situación en concreto le está intentando, a él, enseñar en cuanto a mecanismo de desenvolvimiento espiritual.

El trabajo del cabalista es aquí y ahora, en el mundo físico y con las condiciones físicas que nos ha tocado vivir. No puede nunca haber para el cabalista un desenvolvimiento espiritual en la medida en que rechaza cualquier área de la vida  que en la encarnación presente le ha tocado vivir. Si es así quiere decir que no estamos afrontando el camino de desenvolvimiento de cara, de frente, estamos huyendo, en alguna medida, de alguna área de nosotros mismos que no queremos reconocer.

Kábala, hemos dicho, quiere decir recepción, quiere decir recibir y dar, es el arte de desarrollar en nosotros esa capacidad de estar abiertos a los mundos superiores, podríamos decir a los mundos en vertical, y abiertos al mundo que nos rodea, el mundo horizontal, con lo cual el cabalista tiene claro que debe modelar su personalidad de manera que sea un instrumento de manifestación de los mundos superiores aquí en el mundo físico.

Esto que veis aquí (árbol de la vida) que para muchos ya es muy conocido, para otros quizás no, se llama Árbol Sephirótico. Este Árbol es una representación tanto del microcosmos como del macrocosmos, y es uno de los elementos, quizás el más importante, la clave más importante para el cabalista, del trabajo de desenvolvimiento. Aquí está la representación de toda la creación del cosmos y la representación de cada uno de nosotros, de lo que cada uno de nosotros es, o sea que está representando el mundo macrocósmico y el mundo microcósmico. Pero aquí habla de un mundo ya de creación que se va formando, va bajando y va manifestándose en el mundo físico. Pero antes de que esto fuera, dice la Kábala, hablando de dónde procede todo esto, dicen los maestros cabalistas, como pueden ser Rabí Akiba, Rabí Moisés de León, Simón bar Yojai, Isaac Luria, toda una serie de cabalistas que son los padres de la Kábala, de los que verdaderamente procede toda la tradición cabalista que luego, posteriormente, se ha ido enriqueciendo con tradiciones de occidente, cuando la Kábala pasó a través de la diáspora, del mundo judío, que quizás no he dicho que procede de la mística judía, se ha ido enriqueciendo de tradiciones de occidente que ella ha ido asimilando, porque lo que tiene la kábala es que como es viva, es activa, no es una enseñanza estática en el tiempo sino que tiene la, yo digo grandeza, la maravilla de que continuamente se va renovando a sí misma sin anular los principios básicos de la Torah, es decir, en un principio Simón bar Yojai, cuando escribe el Zoar dice que todo procede de una primera manifestación, de un deseo de Dios de llevar a cabo una emanación de sí mismo para reconocerse a sí mismo.

Hoy la ciencia, la astrofísica, la física cuántica, curiosamente, muchas veces con las explicaciones que nos dan están corroborando principios cabalísticos que vienen desde el origen de la kábala, y dicen que fue dada por el arcángel que expulsó a Adán y Eva del Paraíso, que a la vez que fueron expulsados recibieron el código de retorno hacia ese paraíso. Esos, dicen, son los orígenes de la Kábala.

También dicen que esa kábala fue olvidada por el hombre y que a Abraham, en un momento determinado, le fueron vueltos a dar los principios cabalísticos. Esos principios de sabiduría interna de desenvolvimiento espiritual que es el código de retorno al lugar del que el hombre en su momento “cayó”. Se vuelve a repetir que fue perdida, que los hombres no cuidaron esta enseñanza y por fin es vuelta a dar a Moisés en el monte Sinaí cuando el que Es se le manifiesta dándole el decálogo, las normas básicas para todo el pueblo judío, que Israel somos todos, Israel no es un pueblo elegido, elegidos somos todos, Israel somos cada uno de nosotros, por lo tanto ese código, ese decálogo, esa enseñanza interna que fue dada en el monte Sinaí a Moisés es para cada uno de nosotros, para aquél que internamente desea esa unión con lo divino.

Entonces Dios que en el principio ocupaba todo, era un vacío lleno de Él, dice la Kábala, siente la necesidad de verse a sí mismo, de gozarse a sí mismo, de conocerse a sí mismo y de hacer una imagen de sí mismo, pero como Dios ocupaba todo, el que Es ocupaba todo, la Nada, dice que se retira dentro de esa Nada y crea un espacio vacío dentro de ella, dentro de esa Nada, que es el primer espacio que crea dentro de todo lo que ocupa Dios, crea un vacío y aparece lo que en Kábala se llama el AIN, o Nada.

Cuando ya se nombra algo quiere decir que hay algo, lo que pasa es que estamos hablando de unos niveles que aún no son la manifestación, que están muy lejos de lo que nosotros podemos entender. Y dentro de esa Nada Dios, por medio de vibración emana un rayo de luz, una chispa de luz, a partir de la cual empieza a crear los distintos mundos tal como los conocemos.

Ese principio de luz está mucho más allá de este sol, de esta estrella que vemos aquí arriba (Keter en el Árbol), más allá de la primera manifestación, es la primera vocalización del Verbo, ese verbo no audible para nosotros capaz de crear a través de la luz.

Esa luz empieza a cristalizarse, tiene que ser limitada porque si no hubiera un límite no podría haber manifestación, y entonces Dios crea una vasija, un contenedor, que en este esquema está representado aquí en Jokmah, pero todavía es Unidad, todavía no hay límite puesto que todavía es el Uno manifestándose en cuanto a la no-manifestación anterior, y aquí es una luz en expansión, es la primera manifestación de luz expandiéndose, formando los miles y miles de universos que conocemos, los miles y miles de soles, de estrellas luminosas, galaxias... todo el mundo manifestado que nosotros conocemos empieza a formarse aquí. Pero todavía no es un mundo físico, es la primera idea de Dios. Dios tiene el primer deseo, quiere crear esto y para ello ha de existir la dualidad, mientras no haya dualidad no puede haber manifestación, es la dualidad lo que permite que las cosas se manifiesten. Y entonces esta luz primera, que se manifiesta aquí como movimiento de energía, como se le llama en Kábala, en la tradición, los “primeros remolinos” porque en esa vibración primigenia está en potencia la dualidad pero todavía no está manifestada, pero hay dualidad, tiene que expandirse, se expande y va empezando a cristalizarse, la luz no se apaga sino que se va condensando, cristalizando, y aparece una nueva vasija que contiene esa luz ilimitada que todavía está en expansión, aparece lo que conocemos como el elemento “fuego primordial”, lo que se llama en Alquimia “fuego primordial”, “fuego espiritual”, no es un fuego físico.

La luz va cristalizando y aparece una polaridad, el principio masculino “Padre cósmico”, con lo cual el cabalista, como trabajo importante dentro del desenvolvimiento espiritual, en todo aquello que es representación de la polaridad masculina él ve el “principio divino masculino” manifestándose en toda la creación. Por lo tanto, para el estudiante de kábala, todo hombre es la manifestación de ese principio divino masculino manifestándose en el mundo físico en el que nos desenvolvemos.

Continúa, es muy importante porque aquí todo cabalista se plantea la solución de los opuestos en los que estamos inmersos, mal solucionado porque estamos en guerra de sexos, el hombre no es visto por la mujer como “principio divino masculino” en manifestación.

La luz continúa cristalizándose y es recibida por un recipiente que la limita (Binah) y aparece el “principio divino femenino”, la “madre cósmica” manifestándose y llevando a cabo toda la creación. A partir de ella, que es la primera limitación de la luz, aparece el triángulo superior, el triángulo que se llama “arquetípico” y aparece el principio de lo femenino y de lo masculino que para todo cabalista debe ser sagrado, por lo tanto primer trabajo del estudiante de kábala: solución de los opuestos, vivir estos opuestos en armonía. Aquí aparece una columna llamada de “rigor” o “negativa” a partir del principio femenino, y una columna llamada de  “misericordia” o “positiva” a partir del principio masculino, en cuanto a polaridad.

Todo el trabajo de desenvolvimiento espiritual del estudiante de kábala es la solución, la búsqueda del equilibrio de estos opuestos. Y lo más importante, si el trabajo se desenvuelve en el mundo físico, representado por la esfera de aquí abajo (Malkut), lo primero y más inmediato que tenemos en nuestra vida es que, yo como mujer tengo que vivir mi polaridad femenina en equilibrio, en armonía con la polaridad masculina. Desgraciadamente hoy en día, más que nunca, estamos viviendo una guerra de sexos, continuamente estamos envueltos en ese engaño de separatividad de sexos cuando, si somos capaces de transformar esto, todo “principio divino masculino” se manifiesta a través de todo el sexo masculino y todo “principio divino femenino” se está manifestando a través de todo el sexo femenino. ¿Dónde está el problema? El problema es cómo percibimos nosotros la realidad, el problema está en nuestros conceptos de separatividad, en que vivimos dentro de un mundo en que no somos capaces de ir más allá de los velos de ilusión que nos envuelven y entonces las experiencias en la vida las interpretamos según los velos, esos cristales del color con que se mira. Hemos de eliminar esos velos que no nos permiten ver la realidad. Todo el trabajo del cabalista, todo lo que se propone es eliminar errores de separatividad, eliminar nuestra ignorancia, eliminar nuestra resistencia al cambio, asumir que todo es un constante cambio, asumir que somos todos una sola entidad manifestándose en la diversidad aquí en el mundo físico, todos procedemos de una Unidad, representada por esta esfera que vemos se llama Corona (Keter) y es Uno, la primera manifestación, que va condensando su luz hasta que al final aparece, en la máxima condensación, el mundo físico (Malkut) Estos elementos de aire, fuego y agua se condensan en lo que nosotros conocemos como mundo físico de manifestación, en los cuatro elementos físicos de los que estamos compuestos cada uno de nosotros y de los que está compuesto todo el universo. Por lo tanto, comprender que si todos procedemos del Uno, somos todos Uno en un mundo diverso pero que en realidad somos Uno, es el trabajo del cabalista.

Para ello, claro, hay que utilizar los elementos que tenemos más a mano, que son nuestros cinco sentidos. Estas son las herramientas maravillosas que el Creador, el Poder de Vida, ha puesto en nosotros mismos, en el centro que nosotros somos, para poder experimentar, para poder divertirnos, para poder conocer los mundos superiores a través de nuestros cinco sentidos.

EL trabajo, uno de los trabajos importantes, es trabajar con el cuerpo físico porque el cuerpo físico es el templo en el que mora el Poder de Vida, el Creador, el Uno, llamadlo como queráis, el Santo Bendito Sea, el que Es, como queráis, pero cada uno de nosotros es un templo y lo que hace el cabalista es construir el templo interior para que este que mora en nosotros pueda manifestarse en lo que hablamos, en lo que pensamos, en lo que sentimos, en lo que hacemos. Cuanto más perfecto sea este templo interior nuestro mejor instrumento seremos de Dios. Dios dice que crea a su criatura para poder reconocerse a sí mismo. Si Él dice que crea a su criatura para reconocerse quiere decir que cada uno de nosotros somos Dios y hemos de tomar consciencia de ello porque si somos el templo de la divinidad lo que debemos hacer es permitir que esa divinidad se exprese a través de nosotros.

Este esquema en el que vemos la tríada superior, la tríada del Espíritu, la Tríada Divina, se condensa y se manifiesta, como si se volcara hacia abajo, a nivel del mundo físico y empieza a crear distintos niveles de manifestación. El que Es Uno en totalidad se va a manifestar en una diversidad, y en esa diversidad toma distintas formas de expresión, que es lo que conocemos como las doce personalidades, los doce signos del zodíaco que imprimen en las personalidades específicas una forma específica de desenvolvimiento y de manifestarse en el mundo físico.

Con lo cual, el zodíaco es importante en cuanto nos permite, como instrumento, conocerse a uno mismo mejor. La Kábala, tal como la empleamos aquí en occidente, utiliza la astrología y, como veis, las cartas del Tarot, el color, el sonido se utiliza también, porque todo ello son claves importantísimas que nos ayudan a llevar a cabo el trabajo que decía de limpieza, de hacernos Templos de Dios cada vez más útiles a la divinidad, que no opongamos resistencia.

Los Maestros de la Escuela Interna, estos Maestros espirituales que funcionan a través de lo que muchos llaman la Hermandad Blanca, otros las Escuelas Internas, etc. en un momento determinado proporcionan elementos de ayuda en nuestro trabajo interno. Y uno de estos elementos son las Claves del Tarot.

Esta Clave que veis aquí (I El Mago), nos habla de todo el trabajo, de los principios que se utilizan para llevar a cabo el trabajo de desenvolvimiento espiritual. Hay un señor que se llama el Mago y nos dice: todos somos magos, todos somos constructores de nuestra vida, todos hacemos magia en nuestra vida y en la medida en que yo conscientemente canalizo los mundos superiores -que es lo que hace este señor canalizando desde el jardín que simboliza esta tríada superior, los mundos espirituales superiores- contacto, y con la otra mano plasmo –veis que está señalando una mesa-. ¿Cómo hace el estudiante de kábala para poder realizar esto? Sobre todo con la intención auténtica de hacerlo. Si decimos: bueno, yo voy a kábala, a clases de yoga, a estudiar Tarot, etc. y luego me olvido, simplemente es un hobby, no estamos haciendo esto, simplemente estamos distrayéndonos un rato. El auténtico mago, aquél que transforma su personalidad en algo transparente para que a través de ella se manifieste la divinidad es aquél que tiene un auténtico deseo, una auténtica intención de llevar a cabo la obra. Y la obra es hacer que lo de arriba, este jardín tan fantástico se plasme igualmente aquí abajo, con las mismas flores, las rosas –son nuestros deseos-, todos nuestros deseos enfocados en el deseo único de ser verdaderos canales de los mundos superiores. Si no hay esa auténtica intención y ese deseo no conectamos con lo de arriba y entonces  el jardín que tenemos a nuestro alrededor muchas veces tiene cardos.

Esto lo vemos en nuestras vidas continuamente, cuando pasamos experiencias duras en la vida nos resistimos a creer que las hemos creado nosotros mismos. Para el estudiante de kábala todas las circunstancias de la vida nos las creamos nosotros. Nosotros somos el único mago que hace y deshace en nuestras vidas, consciente o inconscientemente. La kábala propone hacer esto, lo que hace él, ser magos conscientes. Esta carta representa la consciencia, se le atribuye Mercurio, con lo cual es una actitud de escucha, de atención a todas las circunstancias de la vida. Yo estoy centrado, nada me altera, nada me distrae porque tengo la intención y el deseo único de hacer que mi vida sea la manifestación de los mundos de arriba, y lo hago, estoy continuamente concentrado, atento, a que mi vida aquí abajo sea la manifestación de lo de arriba, mi jardín aquí abajo que son las construcciones, los hechos que yo plasmo en mi vida física sean la armonía, belleza y amor que vienen de lo alto, que son los que llevan a Dios a crear todo lo que crea. Para el ignorante cualquier situación dura de la vida es un castigo, para el cabalista es la gran oportunidad que el Santo Bendito Sea nos brinda para tomar conciencia de algo, para transformarlo para nuestro desenvolvimiento espiritual. Para el hombre ignorante, en cualquier situación que nos pone en oposición con algo entramos en conflicto, guerreamos con ello y nos ponemos mucho más en oposición con eso que nos molesta. Para el cabalista, cada vez que percibe que hay algo que le está separando de algo, es la gran oportunidad de hacer el trabajo de cambio y unirse a aquello que aparentemente está en oposición.

Esta clave, veis que tiene un ocho, un signo de infinito, sobre la cabeza. Esto está simbolizando polaridad femenina y polaridad masculina en permanente armonía, en equilibrio, sin oposición, no hay guerra ni con lo de arriba ni con lo de abajo, ni con lo de un lado ni con lo del otro. Está en perfecta armonía, como dice un principio zen “en el centro de todo, desprendido de todo” y siendo canal perfecto de aquello a lo que deba ser canal, con lo cual su jardín, sus creaciones son armónicas y bellas, es un jardín que da fruto, que da flores.

Otro de los instrumentos que utiliza el cabalista es la meditación. Estas claves son instrumentos, cada una de ellas, que como veis están colocadas en unos senderos que comunican estas esferas. Estas esferas lo que vienen a representar en este árbol son “atributos divinos”.

Aquí tenemos “La Corona” (Keter), es el principio Uno manifestando esa fuerza de vida que empieza el gran viaje de manifestación, llevado por el deseo de Dios.

Aparece la “Sabiduría” divina (Jokmah) que en nosotros está. Tenemos un principio  divino, estamos en comunión con la sabiduría y con el “Entendimiento” (Binah)

No aparece aquí pero hay otra esfera (Daath), que es oculta, que es la que en realidad viene a representar el nivel de consciencia, en el ser humano, de unión con la divinidad. No se representa porque en realidad el ser humano se siente dividido de su punto de origen. Tengamos percepción o no, para el cabalista está clarísimo que, sea un a realidad en nuestra vida o no, seamos conscientes o no, siempre hemos estado conectados con el punto superior de la divinidad. Siempre la divinidad ha estado en contacto con nosotros, tengamos consciencia de ello o no. Lo que hace el cabalista es desenvolver ese estado de consciencia de unión con la divinidad y con todo.

A partir del principio femenino (Binah) aparecen las primeras leyes, que todavía no son manifestación. Aparece la que da las leyes de color, de peso, de olor, todas las leyes que conozcamos en el universo físico se gestan aquí. Y a partir de aquí, de esta tríada, es cuando verdaderamente empieza a llevarse a cabo la creación tal como la conocemos y se manifiesta el Amor divino. Todo es hecho por el Amor y por la Voluntad del Padre. Todo tiene una ley que debe ser seguida.

Este punto central, que como veis es equidistante a cualquier lugar del árbol, es el punto equilibrante, es el lugar de la “belleza” (Tiferet) y la armonía. Todo es creado según la belleza y la armonía. La frase para esta esfera es: En todas las cosas, grandes y pequeñas, veo la belleza de la expresión divina. Y esto se lo dice el cabalista para darse la orden subconsciente de que todo es belleza, y para desarrollar en él la capacidad de ver belleza en todo. Eso no quiere decir que no veamos que hay dolor a nuestro alrededor, el cabalista no es una persona ignorante o que escapa de la realidad, como hemos dicho antes, por lo tanto el que veamos belleza en todas las circunstancias de la vida no quiere decir que estemos ‘volados’ diciendo que todo es fantástico, maravilloso y bien, y que el dolor no existe.

Como el cabalista entra dentro del orden de las leyes, las comprende y a pesar de que haya mucho dolor en una circunstancia, en esa circunstancia dolorosa es capaz de ver una oportunidad de belleza de desenvolvimiento espiritual. El cabalista es compasivo con aquellos que sufren.

¿Cómo se manifiesta esta Divinidad Uno? A través de lo que representa la tríada de aquí abajo, que es nuestra personalidad. Aquí está representado aquello más básico en el hombre, nuestro intelecto (Hod), nuestro mundo de deseos (Netzaj), nuestro mundo psíquico (Yesod) y el mundo físico (Malkut) Y esto es lo que compone nuestra personalidad, el gran instrumento de la individualidad pero también el gran problema nuestro, porque como estamos centrados en los intereses de nuestro ego (Yesod), esto es lo que no nos permite percibir los intereses de los mundos superiores.

¿Qué hace el cabalista? Trabajar con su personalidad, forjar una personalidad fuerte pero que sea instrumento de la divinidad. Va a tener que trabajar con su cuerpo físico, va a tener que cambiar –quizás, según él crea, porque dentro de la Kábala no hay dogmas, si no que se enseñan leyes y cada uno se adapta a ellas según sienta su necesidad interna, la Kábala nunca va a decir esto está bien y esto está mal, esto es pecado o esto es mentira, hay error pero no pecado, por lo que nunca un cabalista dirá a otro tienes que hacer esto o lo otro, si le piden consejo escuchará, opinará pero nunca dirá haz esto o no lo hagas, si no que dirá la ley cósmica dice tal cosa, vive según la ley. Si no quiere vivir según la ley no pasa nada, no ocurre nada, tenemos todas las oportunidades del mundo para reintegrarnos por lo tanto la decisión es de cada uno. La evolución, queramos o no, va a continuar su ritmo. El cabalista lo que hace es acelerar el ritmo de su propia evolución, aquello que por evolución misma de la humanidad pueda tardar treinta vidas, podemos quizás hacerlo en tres. Pero esto depende del deseo de cada uno, de la intención y deseo que los mundos superiores se plasmen aquí abajo en creaciones concretas, físicas, no se trata de estar ‘volado’, porque si meditamos mucho, estamos todo el día meditando, conectados con lo de arriba pero luego no somos instrumentos operativos, efectivos en el mundo físico, esa energía se pierde, no hemos hecho mucha cosa, en todo caso podemos pasarnos toda la vida meditando y a la próxima nos va a tocar trabajar mucho a nivel de ‘hacer’.

El cabalista une el trabajo con el cuerpo físico, un cuerpo físico bien cuidado, bien alimentado, lo más sano posible; con un mundo psíquico fuerte, desarrollando toda esa actividad, toda esa sutilidad del mundo psíquico pero sin dejarse atrapar en él porque sabe que en ese mundo hay muchas trampas; hace fuerte su intelecto, utiliza toda su capacidad intelectual a través del estudio, a través de desarrollar la atención, la concentración; y todos sus deseos son reconocidos, o por lo menos el trabajo trata de eso, de reconocer que todos sus deseos son el único deseo divino manifestándose en la diversidad de deseos de la personalidad.

En el fondo, cuando deseamos algo es que carecemos de ello, entonces, estamos careciendo de la unión con los mundos superiores, pero el hombre común no es consciente de que en realidad ese vacío interno que siente es la falta de conexión con su punto de origen, y entonces se suple con miles de deseos a nivel físico, nos vemos siempre deseando cosas y cuando las tenemos volvemos a sentir el mismo vacío anterior que no hemos llenado, porque no puede ser llenado nada más que por algo que no tiene nada que ver con el mundo material. El cabalista, el estudiante de Kábala, es consciente de que cualquier deseo que aparezca en su vida puede ser satisfecho, no hay ningún problema en satisfacer los deseos, pero es consciente de que todo deseo es un único deseo manifestándose a través de la diversidad de deseos, es el deseo de Dios de que todo se reintegre porque de Él salió todo y todo debe regresar a Él. Todos somos hijos pródigos que le dijimos un día a nuestro Padre: danos lo que nos toca, dame mi herencia que quiero salir al mundo y disfrutar. Salimos con todo el potencial y hemos venido aquí y debemos regresar, pero hemos de regresar con una nueva consciencia.

¿Qué hemos de hacer? Romper barreras, somos seres que estamos unidos pero que percibimos al mundo dividido. Hemos de aceptar el cambio y el cambio significa eso: cambio. Nos resistimos a él, al cambio de casa, cambio de trabajo, hasta de unos zapatos porque nos son cómodos, hasta en las cosas más nimias nos resistimos al cambio y, por supuesto nos resistimos a la muerte. Uno de los trabajos que hace el estudiante de Kábala es ver la muerte como el gran aliado y no como el gran enemigo.

Otro de los trabajos es percibir el entorno más allá del mundo de las apariencias, no se deja atrapar por ese mundo de apariencias, por lo tanto os repito que los cinco sentidos son muy importantes, puesto que nos desenvolvemos en un mundo físico y son los que nos permiten percibir pero sin dejarse atrapar por ellos, dándonos cuenta que son como unas antenas que Dios nos ha proporcionado para experimentar, para vivir todo aquello que nos proporciona la vida, pero sin dejarnos atrapar, porque si nos dejamos atrapar y decimos: solamente creo lo que toco, lo que veo, lo que oigo, lo que saboreo, nos estamos quedando atrapados en un mundo de ilusión. Los sentidos nos permiten ir más allá de lo que oigo, lo que veo, lo que toco... El cabalista aprende a desarrollar sus cinco sentidos con una percepción especial que permite ir más allá del mundo ordinario, darnos cuenta que aquí es la manifestación de los mundos superiores. El mundo físico, esta esfera (Malkut) que representa al mundo físico, es el fruto de este Uno (Keter) Es un árbol que tiene las raíces en la esfera de arriba, en el cielo y el fruto de ese árbol está aquí abajo, somos los frutos, somos aquello que Dios quiso que fuéramos y es lo más maravilloso y perfecto que Dios ha imaginado, lo que ocurre es que el hombre no desarrolla la percepción de darse cuenta que somos lo más fantástico de la Creación, en la Creación misma, con la humildad que eso representa porque si todos somos fantásticos yo no soy mejor que aquél ni mejor que el otro, por lo tanto no tengo por qué sentirme mejor que nadie, sino satisfecho, gozoso internamente de ser el instrumento, de poder ser el instrumento de algo tan fantástico como es el Amor Universal, cono es la Luz infinita que mora en mí.

El cabalista, cuando toma conciencia de esto, siente de una manera inevitable e imperiosa la necesidad de servicio. Porque si uno toma conciencia de que somos el fruto del Árbol, lo más fantástico –en todos los árboles lo más bonito son la flor y el fruto, tan bueno de comer- siente la necesidad de compartir eso que él sabe, siente y experimenta, de hacer que los hermanos con los que está conviviendo disfruten de lo mismo que él está disfrutando. Pueda ser el canal que despierte o ayude a otros a percibir lo que él percibe, por lo tanto todo cabalista va a hacer su trabajo porque siente una necesidad imperiosa de servir, el servicio incógnito a toda la humanidad, porque además sabe una cosa, que en la medida en que él sirve y eleva su consciencia está elevando la consciencia de la humanidad, porque no somos seres separados y, como no somos separados, en la medida en que yo elevo mi consciencia estoy elevando la consciencia de toda la humanidad.

Así que el trabajo del cabalista es un desenvolvimiento espiritual a través de un fortalecimiento, y quitar velos a, de la personalidad para que sea un instrumento de la divinidad.

 

Pregunta:

El camino del medio supongo que es el más directo, ¿no?

R.

El camino del medio es el equilibrio del árbol.

P.

¿No es un camino en sí?

R.

No, en realidad hay unos senderos de bajada y otros de subida, este camino central está bajando directamente, el ser humano no asciende por este sendero sino que va experimentando las distintas etapas de desenvolvimiento que es lo que representan las esferas.

Hay un descenso de la luz que baja según lo que la Kábala llama el “rayo relampagueante” que va a una columna, pasa a la contraria, continua bajando y pasa a la otra, yendo así de una a otra columna hasta que llega a Malkut. De hecho el camino de desenvolvimiento espiritual va siguiendo el rayo pero no es como aquí está representado, que parece que vaya una cosa detrás de otra, es un plano, pero todo es muy simultáneo.

Uno empieza a trabajar la personalidad y empieza a destruir patrones erróneos y a la vez está eliminando ignorancia y a la vez acepta el cambio, es decir son cosas simultáneas que la Kábala explica así, en un mapa, para que sean más comprensibles pero en realidad esto (Árbol) es un esquema, funciona como una plantilla. Una plantilla en la que puedes poner muchas tradiciones y todas coincidirán en la forma de trabajo. Porque todos tenemos un físico, un cuerpo psíquico, un intelecto, un cuerpo de deseos... El hombre común dice: yo tengo un cuerpo (Malkut), tengo una subcosciencia (Yesod), un inconsciente –a partir de Froid, Jung, etc.-, ‘pienso’ (Hod) luego existo, ‘deseo’ (Jokmah) cosas, el hombre a la mujer y la mujer al hombre, que es un deseo muy cósmico, muy divino puesto que todos estamos compuestos de “Padre cósmico “ y “Madre cósmica” y todo es polaridad.

La Kábala dice que todo es polaridad, por tanto todo es sexo, toda relación es sexual, no estoy hablando de genitalidad sino de sexo, de polaridad. Todo desenvolvimiento espiritual debe pasar por el equilibrio de los opuestos. Si tenemos masculino (columna Binah-Geburah-Hod) y femenino (columna Jokmah-Hesed-Netzaj) y el equilibrio es la columna del medio, quiere decir que no puede haber desenvolvimiento espiritual si no hay un equilibrio entre los opuestos. Fijaros el trabajo.

Si creemos que somos algo más, mucho más que un cuerpo, que un inconsciente, que un intelecto, que un cuerpo de deseos y sueños, entonces aparece aquí esta esfera (Tiferet) que es la que nos conecta con los mundos superiores, la representación del “Yo superior” que es el que irradia, nos demos cuenta o no, hacia nuestra personalidad. Lo que hemos de hacer es correr cortinas, quitar capas de cebolla para que éste (Tiferet) se manifieste a través de esto (tríada de la personalidad), porque lo que hace el hombre común es estar focalizado en los intereses del ego (Yesod) Cuando hayamos equilibrado en nuestra vida la relación con toda la polaridad opuesta a nosotros y en nosotros mismos, porque todos tenemos las dos polaridades, si todos estamos formados por la misericordia (Hesed), por la voluntad (Geburah), si todos somos sabiduría (Jocmah) y entendimiento (Binah) y en nosotros está la divinidad (Tiferet) quiere decir que hemos de equilibrar esto en nosotros, somos femenino y masculino también.

Se ve mucho mejor como funciona viendo que Keter emana, masculino, hacia Jocmah que como receptor es femenino, pero masculino en cuanto a Principio cósmico que es emisor hacia Binah... Todos, continuamente estamos actuando como femeninos y como masculinos, con polaridad positiva o con polaridad negativa, porque cuando escucho estoy receptivo (femenino) sea hombre o mujer, cuando hago estoy activo (masculino) sea hombre o mujer, o sea que esta polaridad, esta sexualidad, esta polaridad sexual está en todos los ámbitos de nuestra vida, lo que pasa es ¿cómo nos desenvolvemos con ella? Donde se ve mejor es en la relación hombre-mujer, lo más inmediato; en nuestro lenguaje, cada vez que decimos “esto es un coñazo” nos daremos cuenta de los prejuicios que existen a nivel de masa y que nos influyen, “todas las mujeres/hombres sois iguales”... todo esto nos está hablando de cuanto trabajo hemos de hacer en cuanto a lo que es la dualidad en nuestras vidas. Lo que os decía, mucha meditación, mucho trabajo esotérico, mucho estudio... y luego resulta que estamos a matar con el sexo opuesto. Todo esto es muy importante dentro de la Kábala porque lo primero que hace es ponernos dentro del mundo de la dualidad, no puede ser de otra manera. Qué pensamos del sexo opuesto nos va a decir cómo estamos desenvueltos espiritualmente, qué tal estamos ‘separados’ de nuestro mundo, de nuestro entorno, cuántas barreras llevamos puestas.

P.

Ininteligible

R.

Uno debe hacer consciente todo lo que lleva aquí (Yesod) de carga, Jung lo llamaba “la sombra”, todo aquello que no es consciente en nosotros pero que forma parte de nosotros está en el saco, en la sombra, y esa sombra debe ser iluminada, hay que sacarlo al consciente para poder iluminarlo, pero cuidado, no hay que sacar trapos sucios hay que poner luz. Paul Foster Case decía que no hay que desordenar la casa si no que hay que iluminarla, porque entonces lo que hacemos es potenciar nuestros problemas, nuestras oscuridades si las sacamos pero no las iluminamos, o sea que no se trata de sacar la ‘mierda’ que hemos ido acumulando si no ir poniendo luz donde no la hay, porque si no lo que hacemos es potenciar la sombra. Observarla y poner luz, tomar conciencia y cuando vaya a salir, por ejemplo, una palabra que vaya a hablar negativamente del sexo opuesto, como estoy consciente, cambiarla.

¿Cómo se cambia? Para esto tenemos las Claves. Estas claves tan bonitas no son para adivinar el futuro, son claves, llaves, son para meditar. ¿Cómo lo hace el cabalista? El estudiante de Kábala las pinta, a veces cuesta pero luego resulta que se disfruta muchísimo cuando se pintan, a veces hay resistencias porque, por ejemplo, si una representa la consciencia a lo mejor no nos gusta nada porque somos gente dispersa, entonces está haciéndonos reconocer que somos dispersos, pero si somos dispersos y somos conscientes de ello, pintando esta carta, viéndola, mirándola, meditando con ella, nos va a ayudar a aprender a concentrarnos, nos va a potenciar nuestra capacidad de concentración y atención.

Esta (XXI El Mundo) es la última clave del Tarot y esto es lo que debe conseguir el cabalista, la consecución de la Gran Obra. Está en medio del Universo danzando, es el Danzante, es el que ya vive, danza en armonía con todo el Universo. Lleva dos varillas luminosas, es que domina la polaridad, es dueño de los opuestos, no dueño si no que está en armonía, está en el centro del Universo en armonía con todas las leyes, no hay oposición, no hay separación, no hay engaño, no hay resistencia al cambio, vive según el Universo por lo tanto es feliz, danza, no hay problema. Esto es lo que debemos conseguir.

Esta (III La Emperatriz), así por encima, es nuestra capacidad de crear, nuestra creatividad, nuestra imaginación creadora, aquello que el cabalista, o todo estudiante esotérico, utiliza para meditar. Representa esa capacidad nuestra de visualizar y de crear imágenes.

Este (IX El Ermitaño) es el Maestro Interior, que todo estudiante de Kábala debe desarrollar la percepción de él.

Este (XIV La Templanza) es nuestro Yo Superior, nuestro Santo Ángel Guardián y está mucho más allá de lo que diríamos el ángel particular. Este Yo Superior, dice la Kábala, no es particular para cada uno si no que toda la humanidad, absolutamente toda, comparte el mismo Yo Superior, con lo cual si esto se vive se acaban las barreras de separatividad, no hay ninguna diferencia entre nosotros porque todos estamos compartiendo el Uno, él es el que canaliza la energía.

Este (VII El Carro) es el que va a desarrollar nuestra capacidad de voluntad. Si somos de los que decimos que vamos a hacer tantas cosas y luego nos falta voluntad, con esta clave vamos a desarrollar voluntad y perseverancia en el trabajo.

Lo estoy explicando muy por encima, porque es muchísimo más.

Esta (XIX El Sol) representa un chakra, otras también, pero esta representa un chakra importantísimo que es el del corazón, y el del corazón es la capacidad de amar, la capacidad de ser como niños. Jesucristo nos dijo: sólo aquellos que sean como niños entrarán en el Reino de los Cielos. Pero niños con consciencia y conocimiento, con experiencia de la vida, aquél que ha despertado una nueva conciencia, está despertando la conciencia del Nuevo Hombre, lo que la Era de Acuario propone.

Y esta otra (XVI La Torre) está representando la destrucción de aquellos patrones de nuestra personalidad que hemos construido con muchísimo esfuerzo, como defensa, aquello de lo que nos defendemos porque nos hemos sentido agredidos. Cada vez que hemos sentido una agresión, por la mala interpretación de las experiencias de la vida, creamos una torre que nos proteja de que nos hagan daño. Esto no nos permite que nos amen ni nos permite amar. Para un buen cabalista es muy importante desarrollar la capacidad de amar y de ser amado, es de lo que se trata. Todo el trabajo de la Kábala lo que propone es eso, desarrollar la capacidad de amar y de ser amado. En la medida en que nos damos cuenta de cuantas barreras ponemos a que nos amen y a amar podremos ir realizando la gran obra, pero no hay Gran Obra sin plena capacidad de amar.

Esta otra (Clave 0 El Loco) no puede manifestarse si esas barreras no se destruyen. Es la que ponemos como primera carta porque representa esa energía Una yendo hacia el viaje de la vida. Es el eterno viajero, el que siempre ha sido, siempre es y siempre será, a lo largo de millones y millones de vida física aquí y en todo el Universo. Es el Poder de Vida, la Energía Una hacia el viaje de la manifestación. Podríamos decir que es la representación del Uno, del Creador, de la Fuerza creadora. Soy el eterno viajero de la vida, soy juventud eterna, siempre he sido y siempre seré, ningún momento en el que no fui ningún instante en el que no seré, y mi destino es la realización, o sea que si él somos nosotros nuestro destino es la realización. No importa el tiempo que estemos, lo importante es que nos hemos de realizar.

Esta (II LA Sacerdotisa), la Madre, representa la subconsciencia, la que obedece órdenes de la conciencia, del Mago. El Mago da la orden y esta es la que pone la energía para que se cumpla, por tanto cuidado, porque todo lo que nosotros ordenemos esta lo lleva a cabo, seamos conscientes o no. Si, como el hipocondríaco, decimos: ‘creo que tengo una piedra en el riñón,  es que tengo una piedra en el riñón’, pues esta se va a encargar de que tenga, no una piedra, una roca en el riñón. Cuidado, no es malo, no hay pensamientos o palabras ni buenos ni malos, cuidado con lo que hablamos, con lo que pensamos, con lo que deseamos porque esta lo va a poner en marcha y luego pasa lo que pasa. Hay que tener la actitud del Mago, atención.

Esta (XI La Justicia) es la Ley del Karma, la que dice: pediste esto, aquí está, los resultados de lo que pediste son estos, la Ley funciona, yo la administro, si tú has movido para que vayas por la calle y te caiga algo en la cabeza, pues te ha de caer, porque es lo que tú has pedido como experiencia en la vida para tu desenvolvimiento espiritual. Para el hombre común es una barbaridad, para el estudiante de Kábala es aquello que ese alma necesita para su desenvolvimiento. Una catástrofe la ve el hombre común como algo brutal, el estudiante puede sentir dolor por el sufrimiento pero entiende que es la Ley funcionando en todas las circunstancias de la vida. Otra de las frases que se dice el cabalista es: reconozco la manifestación de la indesviable justicia en todas las circunstancias de mi vida. Todo es Justicia divina, podemos sentir compasión, podemos sentir dolor, pero es la Justicia divina administrándose.

Este (V El Hierofante) es como la voz interna, esa voz a través de la cual se expresa nuestro Maestro Interior, y lo que desarrolla es la capacidad de escucha interior. Trabajando con esta clave vamos a desarrollar esa capacidad.

Este (XV El Diablo) es uno de los principales problemas que tenemos, y es que estamos atrapados en el mundo de las apariencias y no nos damos cuenta. Yo creo todo lo que toco, como Santo Tomás, todo lo que veo, lo que soy capaz de contar, medir, pesar... de todo lo demás no creo nada, y está enganchado a unas cadenas y percibe el mundo como algo horrible, feo, al que hay que tener miedo, del que hay que defenderse. Pero este (El Diablo) es el mismo que este otro (XIV La Templanza), pero con la percepción del Yo superior del que está atrapado por la ignorancia, es producto de nuestra ignorancia. Es el señor de la risa, por lo que cuando uno quizá esté deprimido es una de las claves que se utilizan para producir humor. Representa que hay que vivir el mundo espiritual con muchísimo humor, si no hay humor no hay desenvolvimiento espiritual, no puede haber nunca una persona en el camino del desenvolvimiento espiritual triste, sin sentido del humor ni capacidad de reírse, ni disfrutar... Hay que reír, se ha de tener mucho sentido del humor, se ha de ser capaz de transformar las situaciones y reírse de uno mismo, porque así es como nos quitamos importancia personal. Si somos capaces de reírnos de nosotros mismos las situaciones más caóticas se desvanecen, igual que se desvanece este señor porque no existe, es una mentira.

Aquí, ya vemos, (XX El Juicio) es el nacimiento del Nuevo Hombre, es la etapa previa a la Gran Obra, al danzante. Es la llamada superior y el renacimiento en nuevo hombre.

Y aquí (VI Los Enamorados) es donde está la clave del asunto, es la relación con el sexo opuesto, la carta del discernimiento. Fijaros si necesitamos discernimiento para ser capaces de relacionarnos con el sexo opuesto.

Bien, y hasta aquí el tiempo por hoy.

En las charlas de los martes ampliamos convenientemente todas estas explicaciones y más. Gracias.